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13.10.09

La felicidad por Amelia Biagioni

LA FELICIDAD

No sé cuándo
y afuera
los felices bailaban olvidándose,
sin saber que bailaban.
Las desdichas
se apartaban al paso de la fiesta,
y ellos no agradecían, inocentes.
Los felices bailaban en la hierba,
qué lástima,
sin saber que eran príncipes.

Pero yo, que sabía,
no quise abrir mi baile
sin coronar mi sangre verde,
mi sombra doradora.

Tuve que caminar
por el aire
y negar
casi toda la tierra.
Pero al fin entré al círculo
de la reina.

Posible,
sentada en la rosa,
cantándose
peinaba su luz.

Deslumbrada, sin verla,
oh reina, soy feliz,
yo sé que soy feliz, oh madre,
dije.

Ah, puesto que lo sabes,
dijo la reina,
cálzate, hija,
cíñete la diadema,
Y no despiertes.

De El humo (1967)

29.9.09

Henri Meschonnic

no veo rostros
tu rostro
veo felicidad que no tiene
necesidad de palabras o yo
veo dolores que no tienen
tampoco palabras no veo
más que silencios
y de ellos
vienen mis palabras sobre tu boca
para oír
para oír mejor

Traducción de Hugo Savino

10.8.09

La línea - de Beatriz Doumerc y Ayax Barnes

Iba a etiquetar esta entrada en la categoría "Sobre el poder y la mentira y la violencia", pero no, va en la de la Felicidad nomás. Es que fue felicidad lo que sentí al descubrir este libro y al regalarlo. Y no debe ganar la desazón que produce enterarse de que fue prohibido por la dictadura militar (porque pecaba de una “ilimitada fantasía” y agraviaba "la moral, la Iglesia, la familia, el ser humano y la sociedad que éste compone”) sobre la alegría de que una obra tan maravillosa se reedite. Aquí se puede disfrutar del libro: http://www.slideshare.net/robertoboote/la-linea
Y acá hay más información sobre los autores:

3.8.09

¿Te gustaría vivir en la Casa del Espejo?

-¿Te gustaría vivir en la Casa del Espejo, Michi? Me pregunto si te darían leche ahí también. Tal vez la leche del Espejo no sea tan buena para beber como la nuestra... Pero, Michi, fijate que ahora llegamos al corredor. Si se deja abierta de par en par la puerta de la sala, se alcanza a distinguir un atisbo del corredor de la Casa del Espejo, y por lo que se ve es muy parecido al nuestro, sólo que puede que sea muy distinto más allá... ¡Qué lindo sería, Michi, si pudiésemos atravesar el espejo y entrar en la Casa! Estoy segura de que hay cosas hermosas ahí. Juguemos a que hay un medio, algún modo de entrar... Juguemos a que el cristal se ablanda y se vuelve completamente suave, como una gasa; así sí podríamos atravesarlo.
-Mientras esto decía, se dio cuenta de que estaba subida sobre el estante de la chimenea, y no sabía cómo había llegado hasta ahí. Y por cierto que el cristal estaba en realidad comenzando a desleírse como si se tratara de una blanca neblina plateada.
En un instante, Alicia había atravesado el cristal y de un saltito se encontró en el Cuarto del Espejo. La primerísima cosa que hizo fue mirar si había fuego en la chimenea y le dio mucho gusto ver que lo había y muy bueno, tan vivo y brillante como el que dejó en su sala.
-De modo que estaré tan abrigada aquí como en nuestra vieja sala, más abrigada aún, ya que no habrá nadie que me regañe para que me aleje de la chimenea. ¡Cómo me voy a divertir cuando me vean desde allí, tras el Espejo, y no puedan llegar hasta mí!

De Alicia tras el espejo, de Lewis Carroll, traducción de Cora Bosch, Editorial Atlántida, Buenos Aires, 1973.
En homenaje a mi tía abuela Laura Chantré, por sus libros-juguetes y sus canciones en francés de mentirita.

30.7.09

En sus propias palabras

"Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Isidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal, chavo banda en Neza, rockero en CU, judío en Alemania nazi, ombudsman en la Sedena, feminista en los partidos políticos, comunista en la posguerra fría, preso en Cintalapa, pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro de la CNTE, artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de cualquier México, guerrillero en el México de fin del siglo XX, huelguista en la bolsa de New York, reportero de nota de relleno en interiores, machista en el movimiento feminista, mujer sola en el metro a las 10 p.m., jubilado en plantón en el Zócalo, campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro, zapatista en el Sureste mexicano. En fin, Marcos es un ser humano cualquiera en este mundo. Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, resistiendo, explotando, diciendo "¡ya basta!" Todas las minorías a la hora de hablar y mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso es Marcos."

Comunicado del 28 de mayo de 1994

25.7.09

Esta fácil y sencilla felicidad

El cántaro fresco

Han traído para el almuerzo un ventrudo recipiente de barro lleno de agua recién sacada del pozo. Y es ésta tan fría que, rezumando por todos los poros del cántaro, ha cubierto la rojiza superficie de un fresco manto húmedo. A trechos, el vapor acuoso es más espeso y forma gotas gruesas que caen sobre el mantel blanco. En el comedor reina una penumbra dulce. Por un rendija del postigo entra, tendiéndose en la parte superior de la ventana hasta el piso del centro de la habitación, como una tirante cinta amarilla, un rayo de sol que, en el suelo, se concentra simulando un ovillo dorado. A veces, al mover un ligero soplo de brisa la cortina, el redondel de sol se mueve también, y Titanio, el pequeño terranova que hace rato lo observa, salta sobre él. Y ladra al ver que lo que él quizás supone un extraño insecto, se trepa como una mariposa burlona a su pata peluda. De la cocina llega ruido de loza; del patio, un chirriar confuso de cigarras. En espera del almuerzo empieza a invadirme la modorra de este cálido mediodía de diciembre. Mi hijo, con esa sana hambruna de los seis años, pellizca un trozo de pan, sentado ya en su sillita, junto a la mesa, esperando la llegada del padre. Mis agujas de tejer, la labor, el ovillo, han resbalado poco a poco de mi falda a la estera. Yo apoyo mi mejilla en la fresca superficie húmeda del cántaro. Y esta fácil y sencilla felicidad me basta para llenar la hora presente.

Juana de Ibarbourou
Del libro El cántaro fresco (1920)

20.7.09

El impulso de ser feliz

"Hay dos afirmaciones del amor. En primer lugar, cuando el enamorado encuentra al otro, hay afirmación inmediata (deslumbramiento, entusiasmo, exaltación, proyección loca de un futuro pleno: soy devorado por el deseo, por el impulso de ser feliz): digo a todo (cegándome). Sigue un largo túnel, mi primer está carcomido de dudas, el valor amoroso es incesantemente amenazado de depreciación: es el momento de la pasión triste, la ascensión del resentimiento y de la oblación. De este túnel, sin embargo, puedo salir; puedo "superar" sin liquidar; lo que afirmé una primera vez puedo afirmarlo de nuevo sin repetirlo, puesto que entonces lo que yo afirmo es la afirmación, no su contingencia: afirmo el primer encuentro en su diferencia, quiero su regreso, no su repetición. Digo al otro (viejo o nuevo): Recomencemos."

Roland Barthes
Fragmentos de un discurso amoroso

24.6.09

La propia y la ajena

Los tiempos felices -dicho con la sinceridad brutal de Hegel- son "las páginas vacías de la historia". Sólo cuando la filosofía, con los hegelianos de izquierda, cambia el eje del merecimiento por el de la autenticidad, y la pregunta la hace desde la política emancipatoria, no desde la ética, la felicidad propia y la ajena se convierten en un solo problema.

La felicidad propia, para ser auténtica y no falsa, necesita que se den las condiciones materiales para la ajena. El ascetismo deja de ser índice de merecimiento. La política, en compensación, pasa a ser enmascaramiento de los intereses de los poderosos, a menos que se vuelva emancipatoria y cree condiciones materiales igualitarias para que todos puedan satisfacer las necesidades corporales. Así, aunque no todos lleguen a ser felices (porque la felicidad excede la tranquilidad económica y el vivir en una sociedad justa), los que sí lo logren, lo lograrán de un modo auténtico.

El amor es el terreno donde todos podrían ser felices y donde la felicidad, por eso mismo, se les niega a todos. Aquí no importan las cualidades personales. El derecho a ser amado es el único derecho que no se puede reclamar en nombre de la justicia (...) Adorno dice que la prueba del amor verdadero no está en recibir la misma cantidad de amor que se da, sino en no ser manipulado cuando uno se encuentra frente al otro en la posición ideal para ser víctima de su manipulación. Esta fórmula valdría para cualquier forma del amor, desde la amistad hasta las relaciones entre padres e hijos. La manipulación es más normal y frecuente que el desamor.

Fragmentos del reportaje de Claudio Martyniuk a Silvia Schwarzböck, doctora en Filosofía de la UBA, publicado en el Diario Clarín el 7/6/2009.

2.6.09

El único modo

Sólo los necios hablan de desdichas, o los egoístas. La felicidad existe sobre la tierra; y se la conquista con el ejercicio prudente de la razón, el conocimiento de la armonía del universo, y la práctica constante de la generosidad. El que la busque en otra parte, no la hallará: que después de haber gustado todas las copas de la vida, sólo en ésas se encuentra sabor. (...)
Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.
Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno.
Y el único camino abierto a la prosperidad constante y fácil es el de conocer, cultivar y aprovechar los elementos inagotables e infatigables de la naturaleza. La naturaleza no tiene celos, como los hombres. No tiene odios ni miedos como los hombres. No cierra el paso a nadie, porque no teme de nadie. Los hombres siempre necesitarán de los productos de la naturaleza. Y como en cada región sólo se dan determinados productos, siempre se mantendrá su cambio activo, que asegura a todos los pueblos la comodidad y la riqueza. (...)
La cruzada se ha de emprender ahora para revelar a los hombres su propia naturaleza, y para darles, con el conocimiento de la ciencia llana y práctica, la independencia personal que fortalece la bondad y fomenta el decoro, y el orgullo de ser criatura amable y cosa viviente en el magno universo. He ahí pues, lo que han de llevar los maestros por los campos. No sólo explicaciones agrícolas e instrumentos mecánicos; sino la ternura, que hace tanta falta y tanto bien a los hombres.

José Martí
Fragmentos del artículo Maestros Ambulantes, publicado en La América, Nueva York, mayo de 1884, Obras completas. Volumen VIII. La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1963.
Para leer el texto completo: http://www.josemarti.cu/files/Maestros%20ambulantes.PDF


13.5.09

Roberto Fernández Retamar

Uno escribe un poema
En el agujero del silencio
O sobre la algarabía descuidada infantil,
Encontré un árbol solo con flor rosada
Abriendo su caudal sobre la acera:
Tenía la cresta contra la mañana del cielo,
Y era como una mano, era como
Un pensamiento amigo. Lo poseí
Con tanta fuerza, que nos quedamos aún más solos
El árbol de flor rosada y mi alegría.
Pero luego pensé: triste, acaso imposible
Era este príncipe hasta que yo vine,
Y mis ojos, que atestiguan su perfección,
También le dan realidad. Y esta felicidad
Mía, a solas, quizás es también imposible,
Es como un árbol de flor sin embargo necesaria
Que se desperdicia entre silencio y ruido,
Inexistiendo tal vez, sin el ojo
Que al mirarla, alegrándose,
La haga de veras. Entonces
Uno escribe un poema.

17.4.09

"Dale, nena"

"De tan potrero, la canchita es un canto de amor al fútbol. En el barrio no sobra espacio precisamente: no hay parques, no hay jardines, sino metros y metros cuadrados de construcción precaria y desprolija. Como ya no queda lugar horizontal por ocupar, la villa, en la que viven 40 mil personas, está creciendo en la única dirección que le queda, hacia arriba y bien apretada. Y, sin embargo, ahí está la cancha; una cancha de nueve, encima, enorme. Polvo y tierra, ni los yuyos resisten tanto picado. “Bienvenidas”, reciben las dueñas de casa, todavía relajadas pero ya vestidas con el uniforme negro.

Suena el silbato, el silbato que está en la boca de la DT, Mónica. Arranca Villa 31-San Telmo. Como sucede en cualquier clásico de potrero –también entre varones–, al principio todas corren detrás de la pelota, en bandada. Pero cuando comienzan a ordenarse, se va notando la disciplina táctica: si atacan, los equipos dejan atrás a tres defensoras y a la volante central. Mónica es quien les enseñó que jugar a la pelota no es lo mismo que jugar al fútbol, que formar parte de un equipo implica responsabilidad, y respetar un rol.

El proyecto Goles y Metas para las Chicas nació en mayo de 2006, por iniciativa de un grupo de padres de la Villa 31 ante la falta de ofertas deportivas para las mujeres del barrio, especialmente las adolescentes. La entrenadora del equipo es Mónica Santino, docente, periodista y técnica recibida, amén de ex jugadora de All Boys. Las chicas se entrenan dos veces por semana y, además, cuentan con el apoyo de Liliana Cura, psicóloga social, para conversar sobre las problemáticas que atraviesan: drogadicción, violencia, embarazos adolescentes."
http://www.kaosenlared.net/noticia/partido-futbol-femenino-villa-31

13.4.09

Henry David Thoreau


Las hojas del arce rojo tardío, brillantes aún, están esparcidas sobre la tierra, con frecuencia un fondo amarillo con manchas rojas, como manzanas silvestres, pero sólo conservan esos colores sobre la tierra uno o dos días, especialmente si llueve. Cruzo por pasos elevados rodeados de árboles por doquier, todos desnudos y oscuros, después de haber perdido su ropaje brillante; pero allí yace, casi tan brillante como siempre, a un lado del suelo, dibujando una figura tan regular como antes sobre el árbol. Preferiría decir que observo los árboles así, estirados sobre la tierra, como una sombra de color indeleble, que me invitan a buscar las ramas que los sostienen. Una reina se sentiría orgullosa de caminar sobre estos árboles gallardos que han extendido un manto brillante sobre el lodo. Veo unos carros pasar por encima de ellos como una sombra o un reflejo, y a los cocheros prestarles tan poca atención como antes a sus sombras.

¡Cómo se mezclan todas las especies, robles y arces, castaños y abedules! Pero la naturaleza no se recarga de ellas; es un perfecto granjero que las almacena a todas. ¡Imaginad qué inmensa cosecha es derramada cada año sobre la tierra! Ésta, más que ningún grano o semilla, es la gran recolección del año. Los árboles devuelven a la tierra con intereses lo que han tomado de ella. Están a punto de añadir una capa de hojas a la profundidad del suelo. Mientras converso con un hombre que me habla sobre el azufre y los costes de transporte, pienso que de esta bella forma la naturaleza obtiene el mantillo. Gracias a esta descomposición todos somos más ricos. Me interesa más este cultivo que el césped inglés o el grano. Prepara el humus virgen para futuros maizales y bosques con los que la tierra prospera. Mantiene nuestra casa en buenas condiciones.

En cuanto a diversidad de belleza, no hay cultivo que pueda comparársele. Aquí no se trata sólo del mero amarillo de los granos, sino casi de todos los colores que conocemos, sin exceptuar el azul más brillante: el arce temprano ruborizado, el zumaque venenoso enarbolando sus pecados escarlata, la morera, el rico amarillo cromado de los álamos, el rojo brillante de los arándanos que pinta el fondo de las montañas. Los toca la helada y, con el soplo más ligero del retorno del día o la sacudida más leve sobre el eje de la tierra, ¡mirad qué lluvia de colores cae de ellos! La tierra está engalanada. Y, a pesar de todo, las hojas siguen viviendo allí en el suelo, a cuya fertilidad y volumen contribuyen, y en los bosques de los que vienen. Caen para elevarse, para subir más alto en los próximos años, por medio de una química sutil, trepando por la savia a los árboles y a los primeros frutos que caen de los árboles jóvenes, trasmutadas al fin en una corona que, al cabo de los años, las convierte en el monarca de los bosques.



De Colores de otoño (1862)
Foto: Isadora Paolucci

9.4.09

Arrufat: La alegría de volver a producir

"Desde hacía tiempo que Diana Arrufat, nieta del fundador y última dueña de la fábrica, nos venia bicicleteando. No cobrábamos nuestros sueldos, aguinaldo ni vacaciones, había gente que ya no tenía para viajar; primero nos daban $600 hasta que nos dieron 10 pesos. Un día, en un papel con la firma de ella, nos dice que nos fuéramos a nuestras casas y que nos iba a llamar una vez que se normalizara la situación. El marido que tiene ahora se nos reía, nos quería tratar como ignorantes. Nosotros éramos 54 compañeros/as; para la edad que tenemos ya no conseguimos trabajo en otro lado. El más antiguo tiene 43 años trabajando, yo llevo 18 años acá: por eso decidimos que a esto había que defenderlo a muerte y nos quedamos.
En Arrufat ya empezamos a producir huevos de pascua que es nuestro fuerte. Las mercaderías se las vendemos a los clientes de siempre que en este período venían a preguntar pero les teníamos que decir que no había nada porque no trabajábamos. También tenemos una boca de expendio a la vuelta de la planta, en la calle Manuel Rodríguez, que va a estar abierta sábados y domingos hasta las pascuas".

http://www.rnma.org.ar/nv/index.php?option=com_content&task=view&id=593&Itemid=1
Arrufat se ubica en Tres Arroyos 721, Ciudad de Buenos Aires.

8.4.09

Peligroso

“El poeta es un ser peligroso, porque es la muestra de la felicidad perdida."

Arturo Carrera

1.3.09

la pura verdad

Wronsky no veía nada ni a nadie. Se sentía dueño del corazón de Ana, no porque lo fuera en realidad -no creía haberlo logrado aún- sino porque las emociones que ella había despertado en él lo llenaban de felicidad y de euforia.

¿Qué resultaría de todo ello? No lo sabía aún: ni siquiera se había detenido a pensar sobre esta cuestión. Lo cierto era -lo observaba con placer- que todas sus energías, hasta entonces diseminadas y aisladas, se encaminaban ahora, con un vigoroso y unánime impulso, hacia un único y bendito fin.

Se sentía profundamente feliz. Sabía muy bien que aquello que él le había dicho era la pura verdad, que iba adonde iba ella, que esto constituía el más claro anhelo de su vida y le llenaba de felicidad, una felicidad que procedía del sonido de su voz y de su presencia.


Ana Karenina

28.2.09

Verónica Viola Fisher


Brindis

hagamos derroche
en esta dimensión
águila o buey sobre la boca
me arrastran por el cielo
de modo brutal
si digo que soy feliz
¿sonará el tambor
del arma que oculto tras la sien?

18.2.09

Robert Creeley

Fácil de decir, una vida
no es más que ella misma

y todos los cuerpos juntos
son, uno a uno, la medida.

Yo soy finalmente
lo que tenía que ser
ni más ni menos,
volviéndome felicidad.

4.2.09

Egberto Gismonti: Infância-Baião Malandro

"La mejor música es ésa que nos hace felices (...) la gran función del arte es la de probar al ser humano que él sólo no es suficiente, que sus ideas no son suficientes para representar la vida. El arte es el único justificativo para la continuidad del hombre. Sin arte no vale la pena vivir. La música es mi norte, es mi vida, y no hablo de una música en particular sino de la música. Mucha gente cree en dioses a los que les pone distintos nombres, yo creo en la música."

Egberto Gismonti